El modelo de la Fundación Juan March

fachadaUna exposición temporal sobre el pintor Arcimboldo y el regalo de haber digitalizado todos sus catálogos y ponerlos al alcance de todos, son dos buenas razones para apreciar a esta fundación que nació, con un claro sentimiento filantrópico, hace casi 60 años. Quizas un poco aislada, alejada de las rutas más turísticas de la capital y con un aspecto externo algo hermético (a pesar de que su sede madrileña es un soberbio edificio de calidad) hacen que la Fundación Juan March sea menos conocida y visitada que otras isntituciones semejantes. De cualquier modo tiene a sus asiduos, miles de personas que cada año recorren sus salas y auditorios para disfrutar de sus excelentes actividades, gratuitas 100 por 100, todo un modelo a seguir. Varios años antes de morir, el banquero, Juan March crea la institución que actualmente tiene la sede central en Madrid y dos museos fuera, uno en Cuenca y otro en Palma de Mallorca, estando estos centrados en arte contemporáneo y de vanguardias. “Es una fundación que no busca patrocínios, ni los da, no se rige o influye por el número de visitantes, eso da igual en el patronato, no gasta en publicidad, su misión es dar a conocer la cultura de forma desinteresada, y por eso se ha dado el paso de digitalizar los más de 180 catálogos que se han editado desde el año 1973”; éstas han sido las palabras de presentacion esta mañana en uno de los auditorios; salidas de la boca de Javier Gomá, el Director de la Fundación, antes de pasar a explicar cómo se han digitalizado esos fondos. Se puede decir que ” la marca de la casa es aspirar a ofrecer materiales elitístas y de alta calidad, pero con un acceso universal y democrático” a continuado diciendo para intentar hacer entender a los presentes cual es el alma de la institución, que se moderniza con los tiempos y que también cuida sus redes sociales y a sus visitantes.

Con la metafórica pregunta de ¿dónde estaban los libros antes de existir? Manuel Fontán, Director de Exposiciones, ha explicado cómo los libros van engrosando la roca del conocimiento, que, aunque es pesada, puede subirse a la nube para que esté al alcance de todos. ” Muchos de los 180 catálogos disponibles estaban agotados desde hace mucho, pero ahora están al alcance de cualquiera y para siempre”. No podemos olvidar que entre esas publicaciones “democratizadas” están catálogos (en inglés y español) que nos recuerdan exposiciones tan importantes como las de Magritte (1988), Lichtenstein (2007), o Giandomenico Tiepolo (2012). Por otro lado Paz Fernández (Directora de la blioteca de la Fundación) defiende su trabajo realizado en menos de tres años, habiendo sido “una digitalización página a página, portada a portada y foto a foto. Se colocó marca de agua en todas las fotos y páginas, se hicieron índices para los pdf’s y así obtener resultados de búsqueda universales en textos y fotos; hay índices de fechas, de obras, de autores, de temas… es accesible para todos los smartphones y tablets, para todo tipo de exploradores y con una descarga progresiva que no satura los dispositivos” es decir todo está pensado para facilitar la búsqueda del lector.

retratoA todo esto debemos sumarle que hasta el 2 de marzo es posible ver una pequeña pero preciosa exposición sobre Arcimboldo titulada: Giuseppe Arcimboldo, dos cabezas de Flora, siendo la ocasión de ver juntas a estas dos obras maestras del arte que pertenecen a colecciones particulares. El milanés Arcimboldo (1527-1593) nació en una modesta familia de pintores, y fue famoso por la curiosa estética con la que hacía sus retratos, usando elementos de la naturaleza como flores, frutas, pescados, animales, e incluso a veces cañones, pistolas y hogueras, hacía retratos de personajes aristócráticos de su tiempo pero velados bajo la apariencia de seres mitológicos y alegóricos. Se dice que Arcimboldo no fue uno de los grandes genios del Renacimiento, pero con sus cabezas, o teste composte, encontró su estética y su camino, trabajando para cortes de un gran gusto artístico. Eran habituales las series de las Cuatro Estaciones o los Cuatro Elementos, así como de alegorías morales y terrenales como las Floras que se pueden ver en la Juan March. Arcimboldo trabajó largo tiempo en centro-europa, y cuando Praga fue tomada a la fuerza por las tropas Suecas en la Guerra de los 30 años, muchas de sus obras se diseminaron y llegaron hasta aquel país invasor. Uno de los ejemplos más famosos es el Vertumno (para muchos un retrato de Rodolfo II de Austria), deidad pagana símbolo del verano y de la abundancia de esta estación, que hoy se encuentra en el Castillo de Skokloster, cerca de Estocolmo, sin duda es una de sus tablas más famosas. Sin embrago es cierto que la obra de Arcimboldo está bastante repartida por el mundo, así se puede ver en museos de Viena (Museo de Historia del Arte), Denver (Museo de Arte), París (Louvre), Innsbruck (Castillo de Ambras), Florencia (Galleria degli Uffizi) o Madrid (Real Academia de Bellas Artes de San Fernando), en esta última hay una preciosa alegoría de la Primavera que fue parte de esas Cuatro Estaciones de las que hablaba antes. Arcimboldo fue largo tiempo olvidado hasta que se redescubre en los años ’30 del siglo XX, influyendo a mucho en artístas de vanguardias y del movimiento surrealista.

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bartolomeo veneto flora borgiaA la Fundación Juan March han llegado dos bellísimas Floras, con una postura frontal aunque ligeramente torcidas y cuyos rostros y cuerpos están completamente formados por flores y elementos vegetales. Generalmente la figura de Flora se relaciona con un modelo a seguir, ejemplo de belleza, elegancia y medida; siendo la deidad que traía la alegría y la vida al mundo después del largo y frío invierno. Varias han sido las mujeres que a lo largo de la historia se han retratado como ella, siendo una de las más famosas la que se relaciona, aunque con alguna duda, con Lucrecia Borgia como Flora de Bartolomeo Véneto (1502-1531), que se encuentra en el Museo Städel de Frankfurt. Ambos bustos de la March son la misma figura, la diosa Cloris que fue dejada embarazada por su amado viento Céfiro, tras esto se transforma en Flora y llena el mundo de colores. Según parece, Arcimboldo, tras trabajar para Rodolfo II de Austria y conseguir gran fama y dinero, vuelve a su Milán natal, pero sigue teniendo excelentes relaciones con su protector, el cual le dotaba de una suma anual. Para agradecerselo, Arcimboldo realiza, y le envía, estas dos Floras, teniendo en cuenta que Rodolfo era un gran amante de la botánica, además de enviarle también el ya citado Vertumno. Según parece la primera Flora sería del año 1589, y aunque nunca se ha hecho un estudio específico de todas las clases de flores que la componen, sí se hizo uno de la Primavera de la Real Academia de Bellas Artes de San fernando, dando como resultado que podían verse más de 80 flores auténticas de varios continentes. Junto a Flora, encontramos la otra, llamada Flora Meretrix, que se relaciona con la palabra meretriz y que se engloba en torno al año 1590, de cualquier modo posterior a la primera. En este caso Flora no aparece como sinónimo de pudor, castidar, virtud y fecundidad, si no como una Flora mundana y sensual que nos muestra un pecho, en cuyo pezón se puede apreciar una pequeña hormiga. Es curioso como en la Flora Meretrix se mezclan todo tipo de animalillos e insectos entre las hojas y flores de su cuerpo, quizás una alusión a esa Flora pervertida y no tan virtuosa como la primera, siendo los bichos símbolo a su vez de la fugacidad de la vida y lo marchito de la existencia, por lo tanto una Vanitas antropomorfa según mi opinión, teoría acentuada con los inquietantes tantáculos que son los cabellos que caen tras su cabeza. De cualquier modo probablemente esta segunda Flora se relacione con una legendaria prostituta romana que tras hacerse rica con sus servicios, decide, antes de morir, que se honre su memoria con la realización de varias fiestas y juegos llamados Floralias, y que tendrían un alto grado de connotación sexual.

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Según parece tras pertenecer a Rodolfo II pasaron a ser parte de la colección de la reina Cristina de Suecia (que reinó entre 1632-1654), y con la invasión Sueca de la zona pasaron por distintas manos hasta que en los años ’60 del siglo XX fueron subastadas en la sala Sotheby’s de Londres, y tras pasar al mercado americano acabaron con sus actuales dueños. Los marcos originales dorados fueron sustituidos por los actuales, realizados en piedras duras por el historiador del arte italiano Federico Zeri en los años ’70.

Imágenes propias, RABASF, cortesía Fundación Juan March y Wikipedia

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