Jean Fouquet en el Prado, el comienzo del cambio en Francia

Hasta el próximo 25 de mayo es posible ver en el Museo del Prado una obra invitada muy especial. Poca gente, si nos referimos al público general, conoce la misteriosa figura de Jean Fouquet, pintor de origen francés cuyos trabajos tienen un claro componente de transición entre el último Gótico (llamado Gótico internacional) con abundantes matices italianos y flamencos. Junto con el resto de piezas de las salas de pintura flamenca (Fouquet es francés pero estéticamente tiene mucho que ver con lo flamenco) se puede ver este genial óleo sobre lienzo que ha tenido una agitada vida, ya que estuvo en la catedral francesa de Melun hasta la Revolución Francesa, momento en el que se desmontó el díptico en que estaba esta pintura y sus partes se vendieron por separado; así la Vírgen que se puede ver ahora en el Prado, acabó en Amberes, y la otra mitad, mucho más modesta artísticamente, se encuentra en Berlín.

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Desde el 2009 la Fundación amigos del Museo del Prado lleva a cabo La obra invitada, ciclo en el que se integra este cuadro titulado “Virgen entronizada con Niño y ángeles”, aunque es más conocido como “Díptico de Melun”. Desde mis años de universidad siempre me llamaron la atención los colores de ésta pieza, junto con la curiosa estética de los últimos años de la Edad Media en los que era habitual que las mujeres marcaran su elegancia afeitándose la frente (incluso la Virgen parece calva en la obra de Fouquet) y así aparentar tenerla más grande y despejada, todo un símbolo de distinción en la época y que también se puede ver en otras pinturas del momento, como en San Jorge y el Dragón de Paolo Uccello de la National Gallery de Londres, todo un ejemplo de pintura del Quattrocento.

san jorge

La biografía de Fouquet es complicada y confusa, se sabe que nace en Tours (Francia) en 1420 y según parece tuvo una educación artística esmerada pero principalmente en el arte de la miniatura y la iluminación de manuscritos. Se cree que viajó a Italia donde hizo un retarto, hoy perdido, del Papa Eugenio IV y en su viaje conoció y estudió la obra de Fra Angelico, Donatello, Brunelleschi, Masaccio, Piero de la Francesca, Paolo Uccelo, o a los Bellini. Cuando regresa a Tours se cree que trabajó el resto de su vida para los reyes Carlos VII y Luis XI haciendo retratos e iluminaciones. Parece ser que murió en su ciudad natal en el año 1481, siendo un artista con una obra muy variada, ya que parece que también sabía trabajar la vidriera, el esmalte y el diseño de tapices. Gran parte de su vida presenta lagunas y problemas a los historiadores, incluso se piensa que muchas de sus obras puedan aún estar atribuidas a otros.

fouquet 3Debido a su estrecha relación con la corte francesa, conoció al que fue el Tesorero de los reyes Carlos VII y Luis XI, Étienne Chevalier. Este hombre le hizo los dos grandes encargos que le dieron a Fouquet la fama que aún hoy conserva. Por un lado le encargó la iluminación con miniaturas del libro de Horas del propio Étienne Chevalier, toda una obra de arte del complicado dibujo de miniatura y que actualmente se conserva en el Museo Condé de Chantilly. Por otro lado hacia 1450, cuando Jean Fouquet acababa de volver de Italia, el Tesorero le encragó el Díptico de Melun, con la magnífica Vígen entronizada. Según parece la Virgen sería un retrato de la dama Agnès Sorel, amante del rey ( y para algunos del proprio Étienne), cuya belleza era considerada la mayor del reino. La Virgen aparece dentro de la tipología medieval de Virgen Galactotrophussa, es decir, con un pecho fuera para dar de mamar al Niño. Este tipo de representación nació en los primeros mil años del Cristianismo, se supone de origen bizantino, y cuya influencia llegó a Europa durante el Románico, época en la que más prolifera este tipo de representación. Es curioso como Fouquet retoma el modelo altomedieval pero con una estética totalmente renovada, adecuada al modelo tardogótico y con unos colores brillantes que recuerdan a la pintura flamenca. La piel es totamente marfileña y sin manchas, algo que también nos lleva a Flandes. Los colores parecen ser, tecnicamente, de los mejores, por ejemplo usando lapislazuli molida para los azules, uno de los colores más caros que existían. La sobria figura sujeta al Niño y crea una composición piramidal que a su vez puede estar inscrita en un tondo. La figura femenina aparece sentada en un rico trono, con lujosas vestimentas, entre las que destacan el fino velo que cae tras su cabeza, hecho con una excelente técnica de veladuras al óleo, y la capa de armiño, símbolo de la realeza. Tras la pareja hay toda una corte de querubines y serafines de colores azul y rojo. Según la literatuta de comienzos de la Edad Media, fue el teólogo y místico bizantino Pseudo Dionisio Areopagita (S. V o VI) quien más estudió y escribió sobre la llamada Jerarquía Angélica, en su libro De coelesti Hyerarchia (La Jerarquía Angelical), libro que ifluyó mucho a los artístas posteriores. En el texto habla de que los ángeles están divididos en distintas jerarquías según su cercanía a Dios o a los hombres. Esas jerarquías serían:

  • Más cerca de Dios: Serafines, Querubines y Tronos.
  • A medio camino entre Dios y el hombre: Dominaciones, Virtudes y Potestades.
  • Más cercanos al hombre y por lo tanto más semejantes a él: Principados, Arcángeles y Ángeles.

En el cuadro Fouquet retoma toda esta teoría filosófica bizantina y de nuevo, como hace con la Virgen, la versiona a la estética de su época. El texto de Pseudo Dionisio nos dice que los Serafines llevan alas rojas, y los Querubines azules, de ahí los colores que usa Fouquet para estas figuras.

Para concluir hay también que hablar del panel izquierdo que cerraba el díptico. En él estaban el própio Ètienne Chevalier en actitud orante acompañado de su patrón, San Esteban, que aparece vestido de diácono y con una piedra (magníficamente realizada) en la mano, atributo de su martirio, ya que murió apedreado.

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Sin duda esta es una excelente oportunidad de poder ver uno de los cuadros más elegantes y misterioros de la pintura francesa de inicios del Rancimiento.

Imágenes de Wikipedia y abc.es

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3 pensamientos en “Jean Fouquet en el Prado, el comienzo del cambio en Francia

  1. Hola Jaime, estuve en una de las charlas introductorias al cuadro en la propia sala del Museo del Prado. La persona que lo explicaba, marcaba que en la tabla del panel izquierdo, la representación se ajusta más a la moda del Renacimiento, con una perspectiva mucho mas exacta y precisa de las arquitecturas. Así mismo, situadas ambas tablas en su posición original, el dedo indice de la mano izquierda del Niño, señala directamente a Fouquet. También comentó, que la Virgen parece sentada, pero que por la altura que representa parece en posición semisentada y el Niño apoyado, pues realmente no se sienta en sus piernas dado que las rodillas no se visualizan. Esto sería para cumplir todas las medidas que tu aportas en la segunda imagen, con todos los ejes de simetría. (No se si lo he expresado bien). Saludos

    • Hola Piedad, ha quedado clarísimo. Ciertamente no queda clara la postura de la Virgen, ya que el manto cubre gran parte de la zona inferior. El espacio del fondo tras la Virgen es indefinido, totalmente cubierto por los querubines, ya que así se resalta más la figura femenina, algo característico del Gótico. Como bien dices, la otra mitad del díptico es mucho más renacentista, hay perspectica y además la arquitectura es clasicista. Una pena que fuese dividido y separadas sus partes.

  2. Pingback: 195 años de Prado | Mundo + Arte

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